El gato con botas

El Gato con botas.

El Gato con botas

El gato con botas

Un campesino rico va a legar sus bienes a sus tres hijos. Al primero le va a dar las tierras de cultivo, al segundo, un molino y al tercero, como ya no le quedaba nada, le dio un gato.

El gato con botas

El pequeño no sabía cómo se ganaría la vida con aquel animalito. Se fue con el gato a un país lejano, donde pensaba servir a algún señor importante.

El gato con botas

Durante el viaje, se dio cuenta que aquel gato era bien astuto. Cuando llegó a su destinación, el gato le pidió su sombrero de pluma y las botas de montar. Ataviado con esta ropa,  va a poner en marcha su plan.

El gato con botas

Va a cazar las mejores liebres y perdices más bonitas, y un día fue al palacio a ofrecerlas al rey de parte de su amo, el Marqués de Carabas.

Una tarde de verano, cuando el gato y su amo estaban en el rio, pasaron por allí el rey y su hija en una carroza.

El gato con botas

El gato escondió la pobre ropa del chico y comenzó a gritar pidiendo socorro, diciendo que unos ladrones le habían robado la ropa al Marqués de Carabas.

El gato con botas

El rey, al sentirlo, va a ordenar a un criado que llevara a su amigo el Marqués el mejor vestido que encontrase en palacio.

El gato con botas

Una vez vestido lujosamente, el chico va a saludar muy cortés mente al rey y a su bonita a hija, que al verlo, se va a enamorar de él.

“Suban con nosotros a la carroza”, lo invitó el rey.

Los tres van a retomar el camino. Mientras tanto, el astuto gato fue recorriendo las tierras de cultivo y  le pidió a los campesinos que si el rey les preguntaba, dijeran que aquellos campos pertenecían al Marqués de Carabas, su señor.

El gato con botas

Después el gato llegó a un castillo muy grande donde vivía un ogro que atemorizaba la región. Pidió audiencia para hablar con él y le dijo, muy astutamente, que había llegado de un país muy lejos atraído por su gran fama y que quería ver los prodigios que era capaz de hacer.

El gato con botas

El ogro, llevado por su vanidad, se fue transformando delante del gato en un león, en un tigre y en fieras terribles.

El gato con botas

El astuto gato hacía ver que temblaba de miedo y, al cabo de un rato, le dijo:

“Serías capaz de transformarte en un ratón”. “Por supuesto”, exclamó el ogro. Ahora verás.

El gato con botas

Y, al instante, se convirtió en un ratoncito. El gato va a saltar sobre el ratón como un rayo y se lo zampó.

Cuando la carroza del rey va a entrar al patio de aquel castillo, el gato recibió la comitiva.

¡Gran rey y señor!, exclamó el gato haciendo una reverencia. Bienvenidos al castillo de mi poderoso amo el Marqués de Carabas. El rey quedó sorprendido al ver aquella mansión tan magnífica y lujosa.

“Estimado Marqués”, le dijo el rey, no sabía que fueses tan rico. Me encantaría concederle la mano de mi hija.

El gato con botas

Pocos días después, se va a celebrar la boda de la hija del rey y del Marqués de Carabas. Todo va a ser fiesta y alegría. Y detrás de los novios, con unas botas bien relucientes y un sombrero de pluma magnífico, iba el astuto gato, que desde entonces  va a ser tan feliz como el Marqués de Carabas.

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