El ratón de campo y el ratón de ciudad

El Ratón de Campo y el Ratón de Ciudad

El Ratón de Campo y el Ratón de Ciudad.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

Un día un ratón de campo va a invitar a su primo, que vivía en la ciudad, a pasar unos cuantos días con él.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

El ratón de cuidad va a aceptar la invitación encantado y se fue a la casa del ratón de campo, que vivía en un tronco viejo.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

¡Que casa más pequeña!, le dijo al verla. Aquí no entrarían ni la mitad de las cosas que tengo en mi casa.

“No necesito muchas cosas”, le dijo el ratón de campo, porque tengo muy cerca todo lo que hace falta.

Va a invitar a su primo a dar una vuelta para enseñarle de donde traía las raíces, los cereales, las bellotas y también le presentó a unos cuantos amigos.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

Con todo lo que recogieron mientras paseaban preparó una comida bien abundante, pero, al sentarse a la mesa, su primo le comentó:

El ratón de campo y el ratón de ciudad

“ Que cosas más vulgares comes!. Cuando vengas a la ciudad, verás que vida más diferente hacemos. Si quieres, puedes quedarte a vivir conmigo, hay espacio suficiente.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

Un mes más tarde, el ratón de campo fue a la cuidad. Se quedó sorprendido, y mucho, al ver tanta gente y tanto ajetreo.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

Se demoró menos una hora en encontrar la casa de su primo, al final de una avenida muy larga rodeada de unos árboles que se veían muy tristes.

¡Oh, qué casa más grande!, dijo el ratón de campo. “Es toda tuya”.

“Claro que no”, dijo el ratón de ciudad. Yo vivo en la despensa, la mejor habitación de la casa.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

Lo llevó hasta la despensa y le enseñó todo lo que había: pomos de harina, de azúcar, de mermelada, quesos, dulces,….

“Nunca había visto tantos alimentos juntos”, va a reconocer el ratón de campo con un suspiro bien profundo.

El ratón de cuidad va a preparar para su primo un banquete exquisito, servido sobre unos manteles bordados y en platos de porcelana. Pero cuando comenzaban a comer, se sintió un ruido muy fuerte…

El ratón de campo y el ratón de ciudad

¡Escóndete, viene la criada!, va a gritar el ratón de ciudad. Una vez pasado el susto, se sentaron a la mesa y aún no se habían comido el entremés cuando van a sentir otro ruido.

¡ Escóndete, es la dueña!. Una vez marchada la dueña, van a volver a sentarse a la mesa y se comieron un pastel de higos bien apetecible, pero enseguida el ratón de ciudad va a gritar:

El ratón de campo y el ratón de ciudad

¡ Escóndete, de prisa, viene el gato!. Por tercera vez van a correr hacia el escondite. Otra vez el ratón de ciudad va a invitar a su primo a sentarse a la mesa.

“No, gracias”, le dijo esta vez el ratón de campo. Tengo un nudo en el estómago y he perdido el hambre.

“ Nada más tendrás que acostumbrarte!, va a reír el primo. Al principio me pasaba lo mismo. En poco tiempo esto te parecerá un juego.

El ratón de campo y el ratón de ciudad

“Te dejo todo el juego para ti”, yo regreso al campo. Allá, a pesar de vivir en una casa pequeña y comer cosas vulgares, estoy tranquilo.

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Aquella misma tarde regresó al campo cantando:

“Las comidas no dan gusto si te mueres de un susto. Vale más tranquilidad y unos granos de cereales, que vivir en la cuidad de susto en susto”.

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