Garbancito

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Aquel era el tercer año  que la sequía arruinaba las cosechas. En la casa de los de los leñadores, Garbancito y sus seis hermanos miraban pasar los días sin que sus padres pudiesen darle nada para comer.

 Garbancito

Una tarde, Garbancito, que era el más atrevido, reunió a sus hermanos y les dijo: “Tenemos que ayudar a nuestros padres”. Esta noche atravesaremos el bosque hasta que lleguemos a otro país donde conseguiremos mucho dinero.

Y así. Los siete hermanos se marcharon hacia el país de la abundancia. Al atardecer del séptimo día agotados y hambrientos, van a ver una casa que estaba escondida entre los árboles y se acercaron a ella.

 Garbancito

“Esta es la casa del ogro de las botas de siete leguas”, les dice una mujer que salió a recibirlos. Sepan que, si los encuentra aquí cuando regrese, se los comerá.

 Garbancito

¡No importa!, exclamó Garbancito con lágrimas en los ojos. No tenemos a donde ir.

 Garbancito

La mujer, al haberlos tan hambrientos, les permitió entrar en la casa. No hablen ni hagan ruido, les advirtió la mujer. Las sietes hijas del ogro son tan malas como él.

Ahora duerman y, si las despiertan les dirán a su padre que están aquí. Les haré la cena y se marcharán al salir el alba.

 Garbancito

Garbancito y sus hermanos van a comer tanto como quisieron, después, la mujer los llevó a una habitación con seis camas pequeñas. Una vez, puso a cada uno un sombrero de dormir con una gran borla y apagó la luz.

 Garbancito

Pero Garbancito, cuando sus hermanos se habían dormido, se levantó para explorar la casa. Las hijas del ogro dormían en una habitación cercana. Cada una llevaba un sombrero como el de sus hermanos, pero sin la gran borla. En el sótano había sacos con oros y arcas de piedras preciosas.

 Garbancito

Cuando Garbancito regresó a su habitación, el ogro va a entrar en la casa. ¡Huele a carne fresca!, rugió, olfateando el aire.

“Debe ser que el viento sopla del sur”, dijo atemorizada la mujer.

¡Huele a carne fresca!, repitió el ogro. ¿Otra vez has metido gente en casa mientras yo estaba afuera?. Los encontraré y me los comeré, ¡ha, ha, ha!, Me llenaré mucho.

 Garbancito

El ogro comenzó a registrar la casa. Pero Garbancito tuvo una gran idea, rápidamente fue a la habitación de las hijas del ogro y les cambió los sombreros por los de sus hermanos..

Después se puso en la cama  y fingió que dormía, ya que el ogro subía las escaleras jurando comérselos de un mordisco.

 Garbancito

El ogro tocó a oscuras las cabezas de los niños. “Estas son mis hijas”, pensó, y salió de la habitación. En la de al lado también va a tocar las cabezas, se lamió los dedos. ¡Haremos buena mesa!, ¡siete de un golpe! y se zampó a las niñas.

 Garbancito

Luego se quitó las botas de siete leguas y se puso en la cama.

 Garbancito

Cuando Garbancito va a sentir los grandes ronquidos del ogro, despertó a sus hermanos y sigilosamente los llevó al sótano del tesoro, cada una va a cargar un saco.

Después subió hasta la habitación del ogro, cogió las botas de las sietes leguas y las llevó hasta el bosque.

¡Somos ricos!, les dijo a sus hermanos. Agárrense bien fuerte a mí y  las botas de siete leguas nos llevaran a casa.

 Garbancito

Así, dentro de aquellas botas mágicas, Garbancito y sus hermanos van a regresar a casa.Desde entonces, se acabó el hambre y fueron muy felices con sus padres.

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