La bella y la bestia

La Bella y la Bestia.

La Bella y la Bestia

La bella y la bestia

Había una vez un rico comerciante que tenía tres hijas. La más pequeña era tan bonita que la llamaban Bella.

La bella y la bestia

Mientras las hermanas grandes nada más querían divertirse y presumir de su fortuna, a Bella le gustaba ayudar a su padre y leer.

De repente, el padre se arruinó y Bella va a trabajar intensamente y lo va ayudar. En cambio, las hermanas holgazaneaban todo el día.“Que vida más aburrida hace esta bendita”, decían.

La bella y la bestia

Un día el padre va a viajar a la ciudad. Pero, al atravesar el bosque, se perdió. Hizo un fuego pues estaba nevando y aullaban los lobos.

Asustado, se acercó a un castillo que vio a lo lejos. Tocó a la puerta y nadie respondió. Entró y aunque no vio a nadie, había un buen fuego, una comida abundante… y unas rosas en el jardín que quería coger al día siguiente.

La bella y la bestia

¡AGGG!, sintió rugir detrás de él. ¡Eres un ingrato!. Te he salvado la vida, te he acogido en mi castillo, te he proporcionado todo lo que necesitabas, y me robas las rosas…¡Te mataré!.

Cuando el hombre se dio la vuelta, vio una bestia horrible.

“Perdóname mi señor”, imploró el hombre. Solo quería unas rosas para mis hijas.

“Vivirás a cambio de la vida de una de ellas. Tienes una semana de plazo”, amenazó la bestia.

La bella y la bestia

Cuando el hombre llegó a su casa y le explicó a sus hijas lo que le había pasado, solo Bella ofreció su vida. Marchó al castillo junto a su padre.

La bella y la bestia

La bestia se impresionó fuertemente tanto por el noble gesto de Bella  así también por su belleza. En vez de matarla, dispuso para ella de las cosas más valiosas del palacio.

La bella y la bestia

¿Podrás quererme algún día?, le preguntó la bestia una noche a Bella.

“Yo”, aún no he pensado en casarme, se excusó Bella.

Así pasaron tres meses. Mientras comían hablaban, y ella descubría nuevas virtudes en él.

¿Deseas ser mi esposa?, le pidió la bestia una noche. ¡Te amo tanto!. Prométeme que no me abandonarás.

“No te lo puedo prometer”, dijo Bella. ¡Deseo tanto ver a mi padre y a mis hermanas!.

Aún sabiendo que podía perderla para siempre, permitió que Bella visitase su familia. Su padre la recibió emocionado y le explicó que sus hermanas se habían casado. Una con un joven muy bonito y vanidoso, y la otra con un joven muy inteligente, pero cruel.

“No quiero buscar solo la belleza o la inteligencia en buen esposo”, reconoció Bella, sino la bondad y la generosidad. La bestia tiene estas dos virtudes, regresaré a su lado.

La bella y la bestia

Cuando regresó al castillo, va a encontrar a la bestia a punto de morir.

“Creía que no regresarías y quería morir”, murmuró la bestia. ¡Te amo tanto!. ¡Yo también te amo!. Seré tú esposa.

La bella y la bestia

Al decir estas palabras ocurrió una cosa increíble: la bestia se transformó en un príncipe muy bien plantado. El chico le va a explicar que una hada lo había embrujado hasta que una joven quisiera casarse con él.

La misma hada, de repente, va a aparecer y dijo:

“Bella, has antepuesto la bondad a la belleza y a la falsa inteligencia”, serás recompensada.

Con la varita mágica hizo aparecer a su padre y a sus hermanas. Al padre le dio un cofre de oro, pero a sus hermanas las va a convertir en estatuas y les dijo:

La bella y la bestia

“Permanecerán así hasta que reconozcan sus faltas”.

Bella se casó con el príncipe y van a ser muy felices. Pero no se sabe hasta cuándo sus hermanas van a permanecer como si fueran unas estatuas.

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