La cenicienta

La Cenicienta

La Cenicienta

Un rico comerciante que había perdido su mujer hacía muchos años decidió casarse con una viuda que parecía de buen corazón para que su hija no estuviese sola.

 La cenicienta

Pero la madrastra tenía dos hijas y, desde el primer día, las tres le hicieron la vida imposible a la chica. Le mandaban a hacer todo el trabajo de la casa y dormía al lado de las cenizas de la chimenea, por eso comenzaron a decirle Cenicienta.

La madrastra y sus envidiosas hijas fingían que eran muy ambles con ella cuando el padre estaba en casa, pero cuando se marchaba, todo seguía igual que antes.

 La cenicienta

Una mañana el paje del rey llegó a su casa y leyó un comunicado, el cual decía que todas las chicas del país estaban invitadas al baile que se celebraría en honor del príncipe.

La madrastra y sus dos hijas, felices con aquella invitación, mandaron a hacerse los vestidos.

Desde el aquel día la Cenicienta tuvo que trabajar el doble, y bien oscuro aún continuaba cosiendo los vestidos para la fiesta.

 La cenicienta

Llegó el día señalado y la madrastra y sus hijas, vestidas lujosamente, salieron hacia el palacio en una carrosa magnífica, mientras la pobre Cenicienta se quedaba llorando, porque no le habían permitido ir al baile.

¡Soy muy desgraciada!, se lamentaba.

 La cenicienta

Entonces, el hada buena apareció delante de ella y le dijo: “yo haré que tus sueños se hagan realidad”, la tranquilizó. Escoge la calabaza más bonita que encuentres en el jardín.

 La cenicienta

Apenas Cenicienta dejó la calabaza en el suelo, el hada la tocó con la varita y quedó transformada en una fastuosa carrosa. Después convirtió ocho ratoncitos en unos briosos caballos, y unas lagartijas en unos lacayos bien plantados.

“Ahora te toca a ti”, le dijo sonriendo el hada ,y, al instante, la Cenicienta lucía un vestido bien bonito.

 La cenicienta

“Recuerda, le advirtió el hada, cuando toquen las doce, la magia desaparecerá”.

 La cenicienta

Cuando llegó al baile, todos van a admirar su belleza, excepto la madrastra y sus dos hijas, y el príncipe solo quiso bailar con ella.

 La cenicienta

Cenicienta estaba muy feliz, hasta que, de momento, sintió las doce campanadas y salió corriendo del palacio, tan precipitadamente que perdió un zapato de cristal.

El príncipe la siguió, pero solo encontró en la escalinata el zapato maravilloso, y prometió  buscar la propietaria del zapato por el reino.

 La cenicienta

Cenicienta llegó a su casa descalza, con un solo zapato en sus manos, sin carrosa ni lacayos ni vestido de gala. Todo había desaparecido como si fuese un sueño.

Pero una mañana un paje del rey tocó a la puerta de su casa anunciando: “Por orden del príncipe recorremos el reino buscando la propietaria de este zapato de cristal”.

 La cenicienta

Las dos hermanastras se probaron el zapato maravilloso, pero sus pies eran muy gordos.

“Ahora te toca a ti”, le dijo el paje a Cenicienta. ¡De ninguna manera!, gritó la madrastra. Nada más es la criada.

“La orden es probárselo a todas las muchachas del reino”,  le recordó el paje.

 La cenicienta

Cenicienta va a probarse el zapato, que le entró como un guante. Después enseñó el otro y va a demostrar que era la chica desconocida.

 La cenicienta

Unos cuantos días después, la Cenicienta se casó con el príncipe, y los dos van a tener una vida bien larga de amor y felicidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *