mientras el duende se partía de risa.

La Gallina de los huevos de oro.

La Gallina de los huevos de oro.

Hace mucho tiempo vivía en un pueblo un matrimonio que tenía fama de quejarse siempre de su suerte. Cuando hacía buen tiempo, se quejaban del calor y cuando hacía frío, se lamentaban de vivir en un país donde no se podía ni sacar la nariz a la puerta de la casa.

 La gallina de los huevos de oro

Eran, además, muy avariciosos. En el pueblo se decía que, por una moneda de oro, eran capaces de traicionar a toda su familia y amigos.

Para comprobar que era verdad lo que se decía de ellos, un duende juguetón y bromista se le apareció al marido una tarde y le habló así desde el agujero de un árbol:

 La gallina de los huevos de oro

¿Buen hombre, estás enfermo o tienes hambre? Te veo triste y agotado, pareces desgraciado.

 La gallina de los huevos de oro

El hombre miró asustado el duende y comenzó a temblar.

“No, no estoy enfermo”, contestó finalmente. Tampoco tengo hambre, ni me pasa nada  malo. Pero estoy triste, porque mi mujer y yo somos pobres.

Entonces el duende le contestó: “Si hambre no tienes, pobre no eres”.

“Si que lo soy”, replicó el hombre. Quien no tiene oro es pobre, y yo no tengo oro.

 La gallina de los huevos de oro

El duende estalló en risas y le dijo:” Estas equivocado, ya que todo el oro puedo tener y eso no significa que sea el más feliz”.

 La gallina de los huevos de oro

Luz del sol, salud , comida, caminar y disfrutar de la vida es lo que necesito pare ser feliz.

 La gallina de los huevos de oro

“No, no”, insistió el hombre. Ser pobre significa no tener oro y yo no tengo oro. Por eso no puedo ser feliz.

Al ver al hombre tan triste, el duende, compadecido, le dijo: “Lástimas me das”, por eso te quiero ayudar. Una gallina te voy a regalar y cada día un huevo de oro pondrá. Tú solo has de esperar y la felicidad, finalmente, obtendrás.

 La gallina de los huevos de oro

Y el duende sacó una pequeña gallina que le dio al hombre. Este se la puso debajo de su chaqueta y comenzó a correr muy contento hacia el pueblo,mientras el duende se partía de risa.

 La gallina de los huevos de oro

Marido y mujer van a pasar toda la tarde y toda la noche esperando que la gallina pusiese el primer huevo.

mientras el duende se partía de risa.

Al amanecer, el animalito comenzó a cacarear y, al poco tiempo, apareció debajo de él un huevo de oro bien bonito y reluciente.

mientras el duende se partía de risa.

¡Qué puñeta!, se quejó la mujer. Tendremos que esperar hasta mañana para tener otro igual.

¡Sí, que mala suerte!, se lamentó el marido. Hasta que la gallina no ponga suficientes huevos para ser el más rico del pueblo pasará mucho tiempo. ¡Por eso reía el duende cuando me la regaló!.

Yo siempre he escuchado decir, aseguró la mujer, que las gallinas llevan dentro de si todos los huevos que después pondrán de uno en uno. ¿Por qué no la matamos y  los traemos todos  los huevos de golpe?.

La gallina de los huevos de oro

¿Y si el duende se enfada?, dijo el marido. El duende vive en el bosque y no lo sabrá nunca, replicó ella.

La gallina de los huevos de oro

Y, sin esperar más, van a degollar a la gallina. Pero dentro del animal no había más huevo, y el marido y la mujer comenzaron a llorar y a gritar de rabia, lamentándose de su mala suerte.

La gallina de los huevos de oro

Encima de un armario, el duende del bosque reía mientras pensaba dentro de sí: “La desgracia o la felicidad no radican en las cosas materiales, sino en el corazón de los seres humanos.

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