La liebre y la tortuga

La Liebre y la Tortuga

La Liebre y la Tortuga

 La liebre y la tortuga

La liebre Marieta era el animal más presumido del bosque. Se creía  la más lista, la más bonita y más rápida que cualquiera. Cada mañana, salía de la cueva en busca de comida y se encontraba con la tortuga Tranquila que caminaba lentamente por la orilla del río.

 La liebre y la tortugaA la libre Marieta le gustaba burlarse de los demás y , cuando veía a la tortuga, se reía de ella y le decía “trasto viejo”

 La liebre y la tortuga

Una tarde de verano los animales del bosque se habían reunido bajo un árbol, la liebre quiso burlarse de la tortuga Tranquila y desafiarla a una carrera.

 La liebre y la tortuga

Los animales rieron mucho con la proposición de Marieta. Y la zorra Encarna dijo que todo dependía de la ventaja que se le diera a la tortuga y, que si era bastante buena, ella misma apostaría por la tortuga Tranquila.

Se discutió el reto y la liebre se enfadó mucho, porque había quien ponía en duda sus cualidades de corredora excelente y hacían apuestas contra ella.

Finalmente todos se pusieron de acuerdo sobre las condiciones de la carrera y el día que se celebraría. La meta se situaría al lado del río, al final de una pendiente.

 La liebre y la tortuga

El día señalado, la liebre Marieta se presentó muy alegre y segura de su victoria, mientras que la tortuga Tranquila tenía los ojos tristes y parecía más cansada que nunca.

Se pusieron en los lugares correspondientes. La liebre arriba de la montaña, al lado del árbol donde vivía la mirla Fortunata, y la tortuga hacia la mitad de la carrera.

 La liebre y la tortuga

La zorra Encarna hizo la señal de salida y la tortuga Tranquila comenzó a caminar hacia el rio. Marieta la miraba compasiva y gritó:

 La liebre y la tortuga

“No corras tanto, trasto viejo, que caerás”. Ahora dormiré un poquito, al lado del viejo roble, y con cuatro pasos te atraparé. Se recostó al lado del árbol.

 La liebre y la tortuga

La tortuga Tranquila, poco a poco, fue recorriendo el camino hacia la meta. Sudaba y se ahogaba, muy cansada y parecía que la cabecita pelada le saldría del caparazón.

Los animales del bosque la animaban con sus gritos. Faltaba poco para que la tortuga Tranquila llegase a la meta, cuando la liebre Marieta se levantó de un salto y va a salir disparada montaña abajo.

 La liebre y la tortuga

“Te matarás”, le gritó la buena mirla Fortunata. Pero Marieta estaba segura que ganaría y volaba hacia la meta. Rápidamente acortaba distancia. No había ninguna duda. Ganaría, a pesar de la ventaja y la siesta…

 La liebre y la tortuga

Mientras tanto, los animales del bosque gritaban todos animando a los dos rivales.

Las apuestas se inclinaban a favor de Marieta, que bajaba la montaña como un relámpago. No había ninguna duda, la tortuga perdería la carrera. A pesar de que quedaba muy poca distancia para llegar a la meta, nada más una pequeña subida con mucha pendiente, Marieta ya estaba casi delante de la tortuga.

Parecía que volaba, porque sus patas bien largas a penas tocaban el suelo. Si, como era de esperar, vencería… Pero, entonces, la tortuga Tranquila hizo una voltereta y comenzó a rodar pendiente abajo. Cuando se dieron cuenta los espectadores, cruzaba rodando la línea de meta. ¡Había ganado la carrera!

 La liebre y la tortuga

Todos cantaban viva y felicitaban a la tortuga Tranquila, mientras la presumida Marieta con las orejas caídas, se perdía en el bosque.

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