La reina de las nieve

La Reina de las Nieves

La Reina de las Nieves

 La reina de las nieve

El Kay y la Gerda eran dos amigos que se querían como si fuesen hermanos. Cuando llegaba el invierno, les gustaba escuchar los cuentos de la abuela de Kay, que una tarde, sentada cerca del fuego, les habló de la reina de las nieves:

“Los copos de nieve son abejitas blancas. Su reina es la reina de la nieve, que durante las noches de invierno invita a algún niño que quiera irse con ella al palacio”.

 La reina de las nieve

Aquella noche, Kay va a contemplar como caían los copos. De repente, el más grueso se transformó en una mujer muy bonita vestida de nieve, que le sonreía y lo invitaba a irse con ella.

 La reina de las nieve

Al día siguiente, por la mañana, Kay jugaba con él y para deslizarse más rápido, amarró su trineo a otro más grande.

 La reina de las nieve

Comenzó a nevar y, de repente, el gran trineo salió volando por el cielo arrastrando el suyo.

 La reina de las nieve

Cuando se detuvo, Kay pudo ver el rostro de quien lo conducía: ¡el mismo que la noche anterior!¡ La reina de las nieve!.

 La reina de las nieve

“Ya estamos”, le dijo la reina dándole un beso en la frente. Fue un beso tan frío que el corazón de Kay se convirtió un bloque helado. Con otro beso en la mejilla, el chico se olvidó de Gerda.

Gerda, mientras tanto, no sabía dónde encontrar a Kay y le preguntó al río: “río, dime donde está Kay y te daré mis zapatos nuevos, le pidió la niña.

 La reina de las nieve

El río no le respondió, así que Gerda subió a una barca. La barca comenzó a deslizarse vertiginosamente y cuando creyó que se ahogaría, una vara bien larga la acercó a la orilla.

“¿Dónde vas tan sola por este río tan peligroso?, le preguntó una viejecita muy extraña. La niña le explicó lo que buscaba y la viejecita le dijo que no había visto a ningún niño, y la invitó a su casa.

 La reina de las nieve

Le dio una poción para que se olvidara de Kay y se quedase a vivir con ella. Así, Gerda va a vivir durante el invierno con la viejecita, hasta que un día de primavera se recordó de Kay ¿Dónde estará?, va a suspirar, ¿Debe haber muerto?.

 La reina de las nieve

Se dirigió hacia el bosque y se encontró con un cuervo que había visto un chico que se parecía a Kay que se iba a casar con una joven princesa. El cuervo llevó a Gerda hasta el palacio, pero aquel joven no era Kay. El príncipe y la princesa la van a ayudar para que continuase buscando su amigo.

Continúo buscando y encontró unos animales: “Nosotros hemos visto a Kay”, le dijeron dos palomas. Volaba en un trineo con la reina de las nieves hacia del país helado.

“Dónde está ese país helado”, preguntó ansiosa Gerda.“En el polo norte”, le contestó un reno y le dijo que la podía llevar.

 La reina de las nieve

Gerda llegó al palacio de la reina de las nieves. Sobre un bloque helado, como una estatua, estaba Kay.“ Kay, soy Gerda”, ¿ Me reconoces?, le dijo la niña.

 La reina de las nieve

Pero el niño continuaba inmóvil. Gerda rompió a llorar y sus lágrimas cálidas cayeron sobre el pecho de Kay, le llegaron hasta el corazón y el bloque de hielo se deshizo. Le dio un beso en las mejillas y estas recobraron su color natural. Le dio un beso en las manos y en los pies y estos comenzaron a moverse, le dio un beso en los ojos y estos reconocieron a su amiga:

 La reina de las nieve

“¡Oh Gerda!, que alegría verte de nuevo, le dijo el chico mientras la abrazaba.

 La reina de las nieve

Kay y Gerda van a abandonar el palacio montados sobre el reno y al cabo de muchos días, llegaron a su casa, donde en los balcones y rosales se anunciaba que ya era primavera.

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